EL REFLEJO INTELECTUAL

Entre la sapiencia académica y el saber natural, hay una tremenda diferencia en cuando a la fuente de donde viene la sabiduría, pero si se trata de medirlo de acuerdo a los frutos que le depara a la vida, tenemos que son de igual dimensión y en muchos casos el  natural, se lleva la bandera.

chin-2

Todo centro educativo, desde el nivel inicial hasta los claustros universitarios, ofrendan un sabiduría con tecnología de punta y sobre todo actualizada, que depara al estudiante una calidad que lo hace capaz de remontar a las  estrellas según su afán de brindar un servicio a la colectividad donde desarrolla su existencia y los logros son utilizados en buscar el bienestar de la sociedad. Hay otro sector no tan voluminoso, que nace con una estructura mental desarrollada antes de la experiencia, que le da la particularidad de tener una fuente propia de sabiduría y predisposición anímica para la adquisición de más saberes con facilidad. La historia de la humanidad esta plegada de ejemplos, en la cual hay personas que sin tanta formación, han trascendido las barreras de lo normal y han impuesto proyectos, innovaciones, inventos, transformaciones, que han marcado hitos en el talento humano por la grandiosidad de sus ofrendas intelectuales. Pero ahí no queda todo. El que  egresa de un Centro Superior, basta que tenga su título o demás grados, para que  tenga derecho a ocupar los puestos laborales de acuerdo a su alta investidura e irradiar sus ideales como maestro. No interesa si tiene o no capacidad para trascender en el tiempo y el espacio. No importa si se pasa treinta años vegetando en su escritorio sin lucir en  todo ese tiempo, una mínima pauta para buscar la prosperidad de la población, que es el fin para el cual fue educado, en algunos casos por el Estado. Las medallas, diplomas y otros honores, tapan la escasa proyección y el solo afán consumista del profesional. Hay otro segmento de personas, en pequeña cantidad, pero grande en  imaginación, que sin tener una gran educación, marcan hitos  imperecederos en el devenir de las naciones y hasta llegan a ser considerados patrimonios culturales de la humanidad. Son los poseedores de un innatismo ilimitado y que lo lleva al más alto umbral de la realización humana. Son seres que nacieron con un don, lo descubrieron a  tiempo y lo desarrollaron en la universidad de la vida y marcaron diferencia con el reflejo de su espiritualidad. En el arte, cultura y ciencia hay representantes que completan la regla. Es el caso como, músicos, artistas plásticos, poetas,  cantantes, escultores, pintores, artesanos,  inventores, escritores, etc. El ideal del conocimiento es que cada cual, sea la forma que provenga su sabiduría, con lo que sabe, origine más sabiduría para bien de la colectividad. Más ocurre, que el personal autodidacto, encuentra trabas para desarrollar sus aptitudes e inclusive para delegar a otros  lo que le viene de la providencia, porque las normas lo exigen así. Por eso es que en esta reflexión, hago una invocación. Si bien es cierto que hay que ser respetuoso de la ley; así como en ciertas ocasiones y de acuerdo a conveniencias, se le busca una salida para conseguir propósitos muchas veces  no tan útiles para la mayoría que digamos. De igual manera, se vea la forma para que legalmente, todos aquellos que son poseedores de un saber innato comprobado, puedan ofrendar sus capacidades en sus especialidades a las futuras generaciones. Estoy seguro que con esta actitud, se fortalecería el conocimiento humano y los resultados serían halagadores. Considero que sería muy beneficioso por ejemplo que el auténtico escritor enseñe a escribir a la juventud, o el músico enseñe a  tocar un instrumento a sus alumnos. Es que la trasmisión de  ideales surte más efecto si se recibe la enseñanza del auténtico creador de su propia genialidad.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *