EL MAÑANA GRIS DEL HOMBRE

aminar sin ideales, sueños y un panorama de acción, además no saber a dónde se quiere llegar, es como  emprender un largo camino sin pies.

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El  ser pensante, es consciente, tiene que hacer acopio de todo tipo de conocimientos para lograr lo que se propone. Nadie puede aspirar cruzar el océano si no sabe nadar y si lo hace tercamente, los resultados son fáciles de imaginar. En este sentido, el hombre nunca debe intentar una realización personal de peso, sino tiene las armas suficientes como para llegar a un final feliz. Eso que en el camino se aprende es la palabra de consuelo del inepto que solamente se puede aplicar cuando la meta no tiene importancia. Se realice o no, poco interesa. Pero si el fin trazado es de vida o muerte, siempre se tiene que estar preparado, de lo contrario se llega a la cúspide de los sueños pero no  dura ese sitial, pronto cae al lugar donde empezó y no se levanta jamás porque todo tiene un castigo de parte de la sociedad. Por eso es que actualmente surgen grandes proyectos de realización individual pero que nunca terminan en los brazos de la victoria, se retorna después del combate con la cabeza gacha a sus cuarteles de invierno. El consuelo que se tiene, es que se ha ganado experiencia, pero que vale; si por errores cometidos, jamás va a llegar a donde estuvo, porque está condenado por la ley de la vida en la cual nadie puede ambicionar lo que no es.

En este caso la euforia de triunfo, la aureola del éxito, debe estar cimentada en la sapiencia; más no en el oportunismo o en las ayudas extrañas que no faltan cuando está en juego las preferencias de las grandes mayorías. En ser conocedor de sus capacidades, debe ser la primera alternativa de quienes quieren obtener el cetro de la gloria. En desarrollar sus facultades humanas y luego aspirar el trono de honor, debe ser el ideal de toda aquel que quiere llegar a ser una luminaria en el firmamento de la existencia terrenal. En aprender a caminar por senderos llenos de espinas, abismos  y desolados parajes, es lo primero que se tiene que hacer si se quiere conquistar las más grandes alturas que se aspira. Por un momento son los amigos o personas cercanas, quienes dan su ayuda, pero toda la vida no va a ser así, llega un momento que la persona se encuentra sólo contra el mundo. Aquellos que un día estuvieron a su lado por sacar su tajada solamente, lo dejan a mitad de camino. Desaparecen porque cada cual tiene algo que hacer y lo más real, todo tiene su precio y si no hay ese requisito, cada cual se aleja por su ruta de siempre. Más el que no está acostumbrado a marchar solo, pierde el paso ante el primer escollo de los miles que tiene que salvar para no caer derrotado por su propia ambición. Por esta razón es fundamental, amarrar los deseos de grandeza hasta cuando el momento sea propicio, mientras tanto, la adquisición de sabiduría y adentrarse a la realidad es muy importante porque si no se conoce el entorno donde se vive, como se puede soñar en convertirse en una luz en la noche eterna de sus problemas. En esta vida hay que seguir paso por paso en el largo camino de la realización personal, muchas veces no basta querer, sino saber, no es suficiente decir  ¡Voy a llegar!, si  no se ha partido todavía. Las fuerzas humanas solamente dan resultado halagador cuando son manejados por una mente fría en la cual no está sujeto a vanas mezquindades que abunda en todo entorno social. El hombre no es un cúmulo de caprichos, ni de falsos propósitos, es  energía cuyos logros están en función a sus aptitudes y vocación de servicio, quién no es capaz de ello, téngalo por seguro que está cavando su propia tumba, donde su principal sepulturero será su propio pueblo.

 

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