UNA JUSTA REFLEXIÓN

Es común escuchar en la calles, en  tertulias amicales y en todo lugar público y familiar, que de la crisis peruana solamente tienen la culpa directamente todo el grupo de burócratas que gobiernan el país por designio popular.
 
tuli-11
 

Analizando el panorama rojo y blanco, revisando la historia y meditando con el corazón en la mano, sin partidarismos políticos, ni sentirse única víctima de los sucesos nacionales; se llega a la conclusión que la patria no es otra cosa que un hogar gigantesco delimitado por fronteras en la cual todos deben luchar por lograr el  bienestar general. Por lo tanto, es el ideal fraterno que todos deben llevar adelante para lograr el éxito global en aras de un horizonte infinito de bonanzas. Si cada cual camina por su lado o con intereses personales, la unidad se resquebraja y se tiende a ir moldeando diariamente su propio fracaso. Por ley natural, nada se realiza solo; todo es relativo. Si se quiere que  nos amen, hay que intentar amar sin esperar recompensas, pero esto ocurre si es que somos muy conscientes  hasta de nuestros propios errores. De lo contrario, si se causa daño al entorno, nos pagarán con la misma moneda. Lo mismo sucede  con la tierra que hoy nos cobija. ¿Qué hemos hecho por este suelo sagrado de historia y futuro? Debe ser la interrogante de cada uno de nosotros.  Cómo reclamar felicidad;  cuando lo primero que hemos hecho es aprovecharnos de las oportunidades que da el poder y que a veces cae de casualidad y  a las finales hasta  algunos se  jactan de ser mansas palomas cuando de lejos se le nota las garras de una inmunda ave de rapiña. En este sentido el deseo de prosperidad, es un anhelo común ineludible en la  que  nada se gana y se consigue seguir echando la culpa a diestra y siniestra a todo el que está mal parado y que muchas veces no tiene ni la culpa siquiera. La solución está en las medidas que se tome con premura y vasto razonamiento diciendo las cosas como son y desnudando, desenmascarando la mentira y el delito con nombre y todo de los que bajo una careta amigable, son agentes infernales con cara humana. Así se tiene que hacer, aunque se tenga que chocar con medio Perú. La inmoralidad está enquistada en distintas latitudes. Donde por afuera se aparenta santidad, por adentro es un infierno.  En esta toma de decisiones ocupa un rol preponderante la acción de la juventud; pero no aquella que atenta contra las buenas costumbres o quiebra el ciclo biológico del hombre(…adolescencia, juventud, estudio, desarrollo de la profesión, matrimonio, etc) Es potestad de aquella indesmayable fuerza juvenil que mira al futuro con responsabilidad y compromiso de cambio llevando como escudo para todo combate: La verdad y sabiduría sin límites. Dotado de humanidad, energía espiritual, y ansias de aprender cada día más, sin protagonismos baratos ni sobrevalorando sus facultades intelectuales. El mundo no es de los ingratos, indiferentes,  sabios de  castillos de fantasía o talentos en sus naves de ilusiones. El mundo es de la gente sincera, con moral, con dignidad, convicción; capaz de llorar por las penas ajenas o reír por la alegría de quienes compartimos este universo que a pesar de ser nuestra única morada, muchos la tratamos como si fuéramos inquilinos de ocasión. La tierra da muchas vueltas y el orgullo, la altanería y la vanidad;  después de la cima pasajera que proporcionan, no son otra cosa que  las puertas hacia la ruta del olvido que les espera a los que viven en su nube de algodón por inmadurez intelectual.
 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *