EN POS DE UN RECUERDO GRATO

Se aconseja que cuando nos atormenta un problema es necesario recordar los momentos felices que alguna vez nos tocó vivir y ese  paisaje del ayer hace desvanecer el estado oscuro que agobia a la persona momentáneamente.

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Pero por que no intentamos con toda la fuerza del alma que todos los momentos que vivimos en la actualidad y viviremos en el futuro, sean plenos de dicha y felicidad. Muchos dirán de manera pesimista – pero con tanta crisis, inmoralidades necesidades, desocupación, delincuencia ¿quiénes pueden pensar en un estado de calma espiritual, cuando todo marcha de cabeza? Por una parte tiene mucha razón, porque basta prender la radio o la televisión y resulta que muy cerca de nosotros, ocurren los más denigrantes episodios que dejan mucho que desear de la especie humana.  Pero está en el hombre, dominar toda situación y ante ponerse al dolor, la miseria, la tristeza, las angustias. Cada cual tiene un enorme potencial de virtudes que si las motiva a conciencia en toda su dimensión, lo hace inmune a todo brote de negativismo personal o de grupo. Lo único que se tiene que hacer es aumentar las virtudes, desechar todo lo negativo en la persona y acrecentar la espiritualidad con las buenas acciones basado en objetivos comunes y cada cual experimentará que las problemas no existen y           que él está por encima de esas banalidades y está en la capacidad de salir airoso ante sus tormentos. Por lo que la persona que se espiritualiza aprende a mirar al mundo desde su umbral de realeza y excelsitud en la cual no hay espacio para desavenencias personales, menos para ser víctima de los avatares de la vida. Todos estamos dotados de una energía divinal que si la disciplinamos y la irradiamos a plenitud, nos da la  llave para ser invencibles ante las más grandes tragedias que no faltan en la existencia. Para llegar a ello, hay que aprender a mirar al mundo y al mañana pleno de esperanzas, a observar a los demás con empatía y no como un enemigo así saque las garras de vez en cuando para herir. Todas las personas no son como nosotros queremos por eso en comprenderlos está  el valor del ser humano y pensante. De nadie se puede decir que no tiene salvación ni curación. Todos albergan en su alma un deseo de cambio. Solamente hay que motivarlos y cada cual va encontrando la razón de su existencia. Si somos capaces de ser una luz para los demás,  estamos cumpliendo con el rol que todos tenemos. Ser un cultor de la amistad y  creador de rutas para el que se pierde en la oscuridad de la noche y camina sin derrotero alguno. En este sentido no podemos ser jueces implacables de nadie. A cada cual en algún momento de su vida, le puede tocar estar bajo la ola y no en la cresta como siempre lo soñó. La vida es un  pasajero subibaja. No siempre se está arriba, en otras veces hasta se rueda al abismo donde es un poco difícil salir pero si hay fuerzas de voluntad y fe en un ser superior. se vence todo altibajo. En eso hay que  pensar y no ahogarse fácilmente en una gota de agua o en un charco insignificante. En caer y levantar está el vaivén del éxito, en el llanto está la desdicha por eso no es la mejor música de fondo en nuestra ruta a las estrellas. Hay que disfrutar de la naturaleza y hacer de cada día un homenaje a la vida, recibiéndolo con amor y con la mejor sonrisa porque nada nace para hacernos daño. Nosotros somos los mismos causantes de nuestras desgracias pero le echamos injustamente la culpa a los demás. Hay que saber perder y ganar. No todas las veces el triunfo está de nuestra parte. Hay que recibir la vida conforme viene y con nuestra mejor cara y ánimo, darle el mejor tono que queremos que tenga y  esa debe ser el de la felicidad eterna en este mundo del cual somos inquilinos apurados en tránsito hacia inmortalidad.

 

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