SIN VISIÓN PARA EL MAÑANA

Si en el ser no hay saber académico, un generoso innatismo y ni espacios de experiencia adquirida en la vida misma, a la hora de aplicar su sapiencia, será mezquina y sin visión planetaria.

Será un ejemplo de egolatría muy lejos de la realidad al no mirar el futuro con los ojos del corazón. No es un  inepto, si no que su escaso horizonte de promisiones, no le permitirá complacer a las grandes mayorías si se encuentra en un  lugar expectante de realización  humana. Para aperturar nuevas vías de progreso, no se precisa ser un sabio de una sapiencia incomparable; vasta tener un sentido común acorde con la realidad y que justamente brote de la espiritualidad del ser y si no hay esa fuente divinal en las entrañas, la persona se lleva por su ambición, necedad o terquedad sin fundamento alguno que le permita tener la razón. De la misma forma si la persona es super educada en las mejores Universidades del mundo o es poseedor de habilidades que parecen sobrenaturales, sino es pleno de humanidad, siempre andará al borde del dolo porque estará  pendiente de  lo fácil y para él indudablemente será el camino más corto a la riqueza al ser esclavo de su oportunismo sin límites.  Por eso hay tantas eminencias de cuello y corbata pero que obedecen a tiranías, dictaduras, gobiernos de facto. Inclusive públicamente prestan su servicio a la corrupción, inmoralidad y todo tipo de delito. Es que más prima el afán al dinero que sus propias convicciones como persona humana. El mundo esta lleno de joyas de esta naturaleza que no tienen el mínimo de creatividad. Vegetan sobre sus laureles y sapiencia heredando ideas desfasadas que tan sólo conllevan al vil fracaso. Se camuflan tras una fachada de ser un virtuoso profesional, un  prestigioso técnico, un dotado de habilidades de primera línea, un talento natural, un actor principal del crecimiento y desarrollo de los pueblos, un visionario líder; pero que en el fondo obedece a intereses creados por su excesiva ambición al vil metal. Acaso no tienen ética, no tienen familia que le haga ver lo mal que hacen, no tiene amigos que le puedan hacer ver la verdad. No están solos, sino que da la impresión que una gran mayoría solamente le importa los ingresos materiales, y  no interesa la forma que venga. Lo acepta así sea un billete logrado de buenas  formas   o de oscura procedencia. Lo que interesa es tener, lo demás es historia pasada de moda. Esta realidad no solamente ocurre en la ciudadanía de a pie. Sucede en todos los sectores, ya sean policiales, militares, judiciales  religiosos y de toda índole. De lo que se deduce que una preparación con tecnologías de punta, sin una verdadera concepción humana; así trascienda por su sapiencia incomparable; en algún momento de su vida; cuando menos se piensa,  rueda al abismo de la inconciencia por sus continuos desaciertos y desavenencias que lindan con la inconducta  personal. Este es el gran problema de las sociedades actuales. En este sentido, sino se toma cartas en el asunto de manera responsable, de tal manera que no haya desocupación, abandono moral, cada cual tenga un puesto de trabajo, la oportunidad de realizarse como ser racional, goce de de mínimas comodidades en su casa y en su ciudad, exista la equidad en todas las acciones; recién los que forman su familia y los hogares ya constituidos, podrán brindar una verdadera educación a sus hijos y se eliminará toda lacra social que agobian a los pueblos en tránsito a la excelencia. Mientras tanto, si no es así, así llenen de Lap tops los colegios, desde la primaria hasta superior; el asunto seguirá igual o peor, porque desgraciadamente la formación empieza del hogar y si ese núcleo padece de miles de  precariedades, nunca tendrá un clima propicio para forjar un nuevo ciudadano con calidad. El amor sólo hace el milagro en la persona, la concepción de una nueva vida; lo que no puede hacer un ordenador en el alma del ser humano.    

 

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