MI MAESTRA PRIMARIA

Recuerdo a mi profesora
de mí ya añeja niñez
era grácil bella aurora
dando sabia placidez.

Muy sencilla gran mujer
señorita con esencia
que bastaba su presencia
para fácil entender.
Toda acritud de aprender
renacía sin demora
más nos faltaba la hora
ante clase que convida,
como mi madre querida
recuerdo a mi profesora.
II
Para darnos la enseñanza
demostraba su paciencia
pues denotaba a conciencia
que nos tenía confianza.
Cada uno era esperanza
de que obtenga calidez
repitiéndolo otra vez
la lección de real euforia,
hoy me viene a la memoria
de mí ya añeja niñez.
III
Con una regla en la mano
orden ponía en salón
y que presten atención
para un saber soberano.
Quien no callaba temprano
le caía a toda hora
por eso el silencio aflora
al ser ella casi hermana
es que en toda la semana
era grácil bella aurora.
IV
El que se portaba mal
era pronto castigado
en un recinto encerrado
con calavera infernal.
Cruel terror era total
sufrir la pena una vez
que se evitaba sandez
siendo alumno verdadero,
la maestra iba primero
dando sabia placidez.
V
Otro momento crucial
cual un triunfo o las derrotas
fue la libreta de notas
que, para algunos, fatal.
El aprobado, normal
azote, al desaprobado
de propinas olvidado
y del juego, totalmente,
por ser etapa inocente
en mi ser esta grabado.