Al descubrir que te amaba
me llené de vida pura
hoy al sentir que se acaba
hay en mi alma una honda pena.

Irradiando tu figura
una original esencia
me hizo feliz tu presencia
gozando de tu hermosura.
El fervor de tu natura
que tu entraña me brindaba
a mi ser impresionaba
despertando mi emoción,
siendo hermosa sensación
al descubrir que te amaba.
II
De tus labios ¡Un te quiero!
tuvo fuerza embriagadora
y me encendiste una aurora
por mensaje tan sincero.
Fue un latido verdadero
en tu ser mi niña buena
y borraste mi condena
con tu carisma encantado,
al contemplarte a mi lado
me llené de vida pura.
III
Un cariño sin finales
me repetías fielmente
iba a ser eternamente
como por nada hay iguales.
Fui feliz entre mortales
pues la dicha me embargaba
y a mi espíritu llegaba
superando el altibajo,
que el mundo se viene abajo
hoy al sentir que se acaba.
IV
Más tu afecto fue fugaz
resultando todo un sueño
a pesar de tanto empeño
de cumplir no eras capaz.
Todo fue engaño falaz
y a la inercia me condena
mi atributo lo cercena
hiriendo hasta mi alegría,
por eso pequeña mía
hay en mi alma una honda pena.
V
Te he pedido reflexión
pues lo que haces es sin nombre
te estás negando aquel hombre
que te amaba con pasión.
En base a mi adoración
siempre te recordaré
y jamás te olvidaré
pues bien sabes ¡Te he querido!,
a pesar que tú has mentido
mi promesa cumpliré.
