ÁNGEL DE MI SOLEDAD

Al ser mujer sin fronteras
de un espíritu divino
diste rutas verdaderas
para un norte cristalino.
I

De la experiencia vivida
en el mundo terrenal
a tu lado fue genial
que terminó bendecida.
Más después de tu partida
ya no hay horas placenteras
y el espacio de quimeras
aclaras de tu mansión,
estás en mi corazón
al ser dama sin fronteras.
II
Eras grato firmamento
por tu enorme calidez
e irradiabas placidez
desde mágico talento.
Tu presencia daba aliento
en horizonte genuino
y con esencia tu trino
eliminaba el quebranto,
lucías el noble encanto
de un espíritu divino.
III
Inolvidable mujer
de sonrisa cautivante
emanaba tu semblante
armonía por doquier.
Creabas presto renacer
con tus acciones sinceras
y obsequiabas primaveras
al expresar un -te quiero-,
más por agreste sendero
diste rutas verdaderas.
IV
Grácil era la existencia
según tu punto de vista
pues generabas la pista
hacia mutua complacencia.
El brillo de tu conciencia
derrotaba al desatino
y brindabas el camino
del espacio de tu esmero
enseñaste el derrotero
para un  norte cristalino.
V
Tu grata imaginación
como una estrella encendida
daba senda desprendida
vislumbrando la pasión.
Más tu verbo en oración
explayaba tu cariz
y  evitabas el desliz
con la fe de tu bagaje,
grácil verbo era mensaje
para una vida feliz.
VI
Hoy tu silencio es latido
hasta el alma se conmueve
y permites que se eleve
bajo vibrante sentido.
Ti sentir no está perdido
surge pleno de ambrosías
en pos de  gloria das vías
al ser de amor, lo soñado
que te llevaré a mi lado
hasta el final de mis días.