Al ser muy encantadora
tu voz hecha una canción
Es música de la aurora
que nace del corazón.
Llegaste a mí por la noche
más te has quedado conmigo
y enamorado prosigo
sin de dicha hacer derroche.
No oirás de mi un reproche
si en tu respuesta hay demora
espero que llegue mi hora
para darte mi ambrosía,
pues tu palabra es mi guía
al ser muy encantadora.
II
Tu presencia es luz celeste
ilumina mi latido
a mí sueños da sentido
así sea el orbe agreste.
No hay nada que me moleste
si fluye en ti la pasión
mantiene en mi la emoción
un sentimiento fecundo,
llevándome hacia otro mundo
tu voz hecha una canción.
III
Se fusiona en tu figura
una expresión escondida
al ayer lo dilapida
por tu mágica hermosura.
Siendo noria de dulzura
soy por eso quien te adora
y a tu esencia la atesora
pues da norte por doquier,
que un susurro de tu ser
es música de la aurora.
IV
Yo pensé que ya no había
mujer de tu calidad
más hoy veo que es verdad
al ser lumbre que me guía.
Me llenas de algarabía
enterneces mi visión
voy muy firme en la misión
de ser de tu alma, descanso,
el más nítido remanso
que nace en tu corazón.
V
Tu alegría permanente
a mi cielo le da paz
un horizonte solaz
pues de candor eres fuente.
Quiero tu amor en torrente
con euforia verdadera
y en unidad placentera
de pasión haya dialecto,
que si me entregas tu afecto
yo te doy mi vida entera.
VI
De ti lo que más ansío
ser mi dulce inspiración
que tu real fascinación
elimine todo hastío.
Con espíritu bravío
dominar el clima adverso
y con el haz de mi verso
ir un rumbo diseñando,
para al fin seguirte amando
si es que hubiera otro universo.