LA TRASCENDENCIA HUMANA

Cuando se quiere llegar  al umbral de las aspiraciones humanas, el hombre; aparte de sus capacidades innatas o adquiridas a través de su fuerza de voluntad, hace acopio de todo medio posible y hasta lo imposible con el fin de hacerse notar en aras de adquirir popularidad y tener un nombre en la sociedad o donde desarrolla su existencia.

 

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En casos extremos, no falta quien hace uso de armas vedadas con el fin de lograr sus propósitos a veces en bien de las grandes mayorías y en otras por ambición personal. Pero frente a todo este conglomerado de actitudes humanas, no hay nada más halagador, esa fama que se adquiere con el tiempo y en base a trabajo en bien de los que más necesitan. En el paseo terrenal, todos muestran sus aptitudes y habilidades y la direccionan  por medio del trabajo a brindar un servicio a la colectividad. En este tránsito a la trascendencia general prima  en ciertos casos el exhibicionismo, el protagonismo, el partidarismo, las ideologías, las propuestas de cambio y todo una cúmulo de enunciados que propenden el bienestar general según su óptica política, social o económica. El problema mirándolo de manera superficial, se deforma según criterios individuales pero lo que interesa es el fondo que siempre es el mismo.  En realidad, que la obtención de alguna meta que es muy útil para el desarrollo personal como padre de familia, líder o en el puesto que se desempeñe; es necesaria la presencia de todo un núcleo humano que propende el mismo fin. Pocos son los que surgen solos. Siempre tienen a su lado alguna persona que es la que alienta a cada instante la consumación de los más grandes ideales de éxito. Son los que forman nuestro entorno los que apoyan  hasta en los momentos difíciles, la obtención de los compromisos de nuevas realidades. Por eso  es muy importante, cuando se emprende alguna empresa, sea del  índole que sea, saber muy bien con quien se rodea para tener un logro efectivo. De lo contrario no se llega a ninguna parte. Lo primero hay que saber es a dónde se quiere llegar, con qué herramientas se cuenta para avanzar a ello, qué virtudes tenemos para poder caminar directos hacia la cumbre de las realizaciones humanas y qué defectos tenemos que eliminar para que se clarifique nuestro horizonte. Hay que actuar en esta parte de análisis, con toda sinceridad, sin apasionamientos y sin querer ocultar la verdad con una mentira.  La franqueza debe primar ante todas las cosas, porque de lo contrario puede darse el caso que hacemos una calificación errada de nuestras virtudes y a la hora de la verdad  no se tiene las cualidades necesarios para  llegar  a la cima de la excelencia. En esta búsqueda de nuevos horizontes no se debe dejar de  lado las creencias religiosas. Es muy importante tener fe. Depende de cada uno en quien creen, lo cierto  que en alguien hay que confiar. Porque de ahí nace la fuerza o la energía que nos permite llegar al pico más alto de la montaña. En este ascenso a la gloria, no solamente basta la sabiduría, el dinero en cantidad, las amistades por doquier; sino también hay que tener inteligencia emocional, avidez por mejor calidad de vida, ansias de superación, visión planetaria, objetivos comunes y solidarios, desprendimiento y entrega a las acciones de bien social, promotor de amor sublime y la paz infinita; en conclusión hay que ser totalmente humanizados y espiritualizados con visión de un mundo nuevo donde todos podamos vivir en completa hermandad universal donde la igualdad sea el paso que marque el compás de ascenso hacia la victoria definitiva.  Una vida de triunfos es el resultado de un trabajo sostenido a conciencia en pos de  la consumación de sueños realizables a corto plazo.

  

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