LA VERDAD ES LA LLAVE DEL TRIUNFO

Hay personas que de tanto mentir o irradiar  falsas promesas a la colectividad,  llega el irremediablemente momento que ya nadie les cree en sus ofrecimientos y  solamente encuentran acogida en aquellos que  no  los conocen. Inclusive cuando se enteran de sus oscuros pasados, el olvido llega de inmediato y se derrumba el castillo de ilusiones que en otros tiempos fue palabra sagrada.

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Es que nada es estático, todo cambia y lo que ayer parecía una ley  hoy en día huele a perorata de seres desesperados por recuperar la credibilidad pero sucede que la ingenuidad no es un mal eterno porque todo tiene un final inesperado. En este sentido, el peor error de una persona pública es justamente llegar a ese nivel de desconfianza que no solamente lo pone como una persona no grata para una gran mayoría de ciudadanos sino que muchas veces lo sepulta para siempre ya que simple y llanamente se muere una sola vez. Ese fatal deceso,  es que toda persona común y corriente y con ansias de hacer perdurable sus ofrendas intelectuales  no debe permitir que llegue a su vida. En este caso,  la cautela y la honorabilidad debe estar a la orden del día para no sucumbir  en la oscuridad del alma por errores que muy bien se pudieron evitar. Actualmente somos testigos de cómo las deficiencias humanas opacan el porvenir de las personas cuyo futuro, muy bien pudieron ser llenos de ventura y prosperidad. Muchas veces la ambición desmedida,  la acción de creerse eminencias, fuera de serie y más que nada, el pensar que esos atributos los vuelve omnipotentes; lo ha llevado a un triste ocaso del cual nunca levantarán y eso en verdad, es el pago a los desatinos por no haber estado preparados en la realización de sus acciones como seres pensantes. Lo que deja como enseñanza que no  hay mejor ruta que conducirse por la vida con sentido social, sin terquedad, caprichos o intereses personales porque la vida no se acaba mañana y tienen ojos hasta las piedras del camino, la vida continua y no hay peor castigo que vivir  encadenado por su propio pueblo en la prisión de la conciencia, marginado, criticado y mancillado por las futuras generaciones por haber hecho abuso del poder y haber creído ciegamente que el cetro del mando le da  la potestad de hacer lo que le venga en gana, olvidándose que todo es pasajero y que si  somos acreedores de tomar decisiones, debe ser  para el bien de los demás y no para una minoría familiar o amical que solo busca su comodidad y no le interesa en lo mínimo, así el que más necesite,   se muera de inanición y en completo abandono. Las voces desfasadas e impregnadas de violencia en aras de metas precisas, son manotazos de  ahogados en un mundo moderno en que la comunicación afectiva marca el paso hacia el umbral de la excelencia. El que de adquiere a esta equivocada cruzada  es simplemente porque está acostumbrado a vivir a la sombra del poderoso por ser sumiso de vocación y que se quiere son hombres innovadores, creadores y generadores de su propio destino. Ante la variedad de pareceres, la sana reflexión plena de solidaridad hacia objetivos comunes, debe ser la ruta por la cual la vida discurra y lo llevará hacia las más grandes realizaciones humanas.

 

 

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