Soportar no se si pueda
el dolor de tu partida
que sufrir no más me queda
por el resto de mi vida.
Cuando quererte sentía
me negaste tu candor
y ni a mi intenso furor
le otorgaste real valía.
Más mi afecto que fluía
jamás se volvió de seda
tratando que así suceda
mi fragante soledad,
que a mi fortuita orfandad
soportar no se si pueda.
II
Mi cariño no aceptaste
pero si hubo afinidad
pues con tu fina bondad
a mi ser lo deslumbraste.
En tu celda me encerraste
más emprendiste la huida
y quedó mi fe perdida
añorando tu fiel tino,
ha truncado mi camino
el dolor de tu partida.
III
Por tu cambio de opinión
y el nacer de tu frialdad
mi fogosa intimidad
supo la desolación.
Ni mi leal explicación
o la razón que interceda
no logró se me conceda
un arrullo ante mi encono,
es por eso en mi abandono
que sufrir no más me queda.
IV
De tan cruel alejamiento
nunca supe las verdades
más parece en realidades
hubo un cruel presentimiento.
Aquel enfurecimiento
no sería bienvenida
y la voz que dilapida
brindaría acusación,
que ya no tendré ilusión
por el resto de mi vida.
V
Los meses ya suman varios
pero igual sigue mi amor
mas te pido ante el temor
hay que ser muy solidarios.
Tendré bríos necesarios
resguardando el sentimiento
que ya no haya desaliento
y transitemos unidos,
pues con lazos desprendidos
hay que amarnos sin tormento.
2012-08-15
