Del ayer que hoy es un sueño
donde el recuerdo alimenta
todo un mundo de pequeño
de mi espacio ya se ausenta.

De aquel tiempo transcurrido
me dejó muy honda huella
y su reflejo de estrella
casi todo lo he perdido.
Es cual añejo latido
en la que sin tanto empeño
un panorama halagüeño
permitió que afín remonte,
fue muy grácil horizonte
del ayer que hoy es un sueño.
II
Entre juegos infantiles
ante frondosa natura
cobró fuerza mi ternura
encendiendo mis candiles.
De los paseos sutiles
por el mar, perdí la cuenta
tal paisaje representa
espectáculo imponente,
no me es tan clara su fuente
donde el recuerdo alimenta.
III
El día al rayar la aurora
despertaba con su canto
y las aves sin quebranto
alegraban sin demora.
Tal suceso se atesora
al parecer un ensueño
que por mágico diseño
en mi futuro decide,
por el pasado reside
todo un mundo, de pequeño.
IV
No me importaba el mañana
pues ni el futuro existía
abundaba la alegría
y la sonrisa galana.
Por época soberana
que a más de uno le contenta
en lugar de hacerse lenta
se fue como el noble alado,
hasta el hermoso pasado
de mi espacio ya se ausenta.
V
Aún valía la amistad
el leal compañerismo
no atormentaba el cinismo
ni existía la crueldad.
Era fértil la bondad
muy sinceras las visiones
y sin tantas pretensiones
cada cual daba armonía,
más de pretérita vía
son lejanas mis visiones.
VI
Fue un ciclo de realeza
bajo una dicha increíble
más retornar no es posible
que me produce tristeza.
Por eso con entereza
busco en mi alma solidez
en el amor placidez
y la paz que luz me irradie,
pues la nostalgia me invade
cuando evoco mi niñez




