
Desde que te he conocido
Al contemplarte sonriente
por ser dama complaciente
a mi afán diste sentido.
Cuando quise formar nido
que no eras libre dijiste
y en mi ser herida abriste
al estar enamorado,
más nunca me has aceptado
aunque soy el que te insiste
II
Un afecto como el mío
nacido del corazón
es hermosa sensación
que borrará todo estío.
Nunca habrá espacio vacío
te prometí dulcemente
pero tu impensadamente
no me diste una esperanza,
que el dolor solo se afianza
en el alma, cuerpo y mente.
III
Como mi afecto no entiendes
a pesar que yo te quiero
la verdad me desespero
sentir que no me comprendes.
Te adoro y me desatiendes
que nada se consolida
yo te amo dama querida
sueño tenerte a mi lado,
más vivo desconsolado
al existir fe perdida
IV
Como no hay convencimiento
ni con mi verbo, ni acción
ante cruel indecisión
me genera un vil lamento.
Es tanto el padecimiento
al negarme tu presencia
que es muy triste mi sentencia
a dolorosa orfandad,
ante fría soledad
no hay razón a mi existencia.
V
Por eso con mi destreza
a tu mágica textura
en lienzo al óleo de altura
lo pintaré a tu belleza.
Sombra y luz dará realeza
mi pincel a tu esplendor
y por medio del color
por siempre veré tu encanto,
más no tendré desencanto
al recodar tu candor.