El amor nos envolvía
bajo mutua afinidad
por la tierna identidad
entre tu alma con la mía.

Por tu esencia juvenil
con muy sincera expresión
eras noria de emoción
tras luminoso candil.
Tu candoroso perfil
daba ruta a la ambrosía
y de alborada la vía
ante euforia floreciente,
de una manera inocente
el amor nos envolvía.
II
Era un sueño el encontrarnos
entre suspiros de amor
y luego de tal fervor
a plenitud entregarnos.
Más la hora de abrazarnos
forjaba felicidad
nos daba la eternidad
pues querernos era norma,
el idilio tomó forma
bajo mutua afinidad.
III
A mi tiempo diste altura
al ser grata compañera
como el sol en primavera
de una increíble hermosura,
Dulce fuente de ternura
y brillante inmensidad
e irradiabas lealtad
con tu palabra en canción,
hubo firme comprensión
por la tierna identidad.
IV
Yo te daba tu lugar
por tu esencia encantadora
en tu ser había aurora
con sosiego sin cesar.
A tu carácter sin par
de permanente alegría
le di ruta de ambrosía
y feraz desprendimiento,
hubo fiel compartimiento
entre tu alma con la mía.
V
Al ser idilio consciente
donde afloraba pureza
trasmitía sutileza
de tu muy joven vertiente.
Sin exceso de torrente
en su manifestación
era santa comunión
del cariño más perfecto,
consumando real afecto
fue muy sólida la unión.
VI
De pronto cambió tu mente
hasta me dejaste a mi
más el trono que te di
dudo tengas actualmente.
Tendrás dicha de repente
pero no como el de ayer
te di candor por doquier
que siempre he de recordarte,
yo nunca habré de olvidarte
incomparable mujer.
