Donde el placer tiene un precio
la mujer pierde el honor
por ser víctima del necio
solo encuentra el desamor.

Entre luces de colores
y la música estridente
satisfacen a los clientes
con sus cuerpos seductores.
Dan arrullos tentadores
simulando un dulce aprecio
hasta callan su desprecio
por quien comparten la cama,
es que a diario nace un drama
donde el placer tiene un precio.
II
Al beber copas de tragos
le dan un beso a la muerte
incuba el sumo tan fuerte
los más pérfidos estragos.
Ni los sensuales halagos
aplacan su resquemor
aún conservan el pudor
a pesar de su tragedia,
cuando la injusticia asedia
la mujer pierde el honor.
III
Nunca reales dan caricias
es fingida toda entrega
con el billete que llega
más es pago a tal albricias.
No se acuestan por ambicias
tiene culpa el falso aprecio
que mostrando menosprecio
le trunca realización,
sufren una decepción
por ser víctima del necio.
IV
Tras su lecho decorado
oculta un hogar perdido
un bebe desconocido
o un esposo abandonado.
Por dinero se ha cuadrado
en su marco del dolor
todo es sexo, más licor
junto a droga en madrugada,
en pago a su vida airada
solo encuentra el desamor.
V
Frente al brillo del espejo
hay un mundo de tristezas
a causa de las bajezas
no aceptan grato consejo.
Interesa el aparejo
y despertar más furor
pero sienten el temor
de la vejez inaudita,
convertirse en flor marchita
sin perfume, ni color
VI
Ninguna lo hace por vicio
más que por necesidad
pues sin oportunidad
se les nubla todo el juico.
Tratan que no haya perjuicio
derrotando mezquindades
y generando bondades
enfrentar al vil tormento
elevando su talento
por ser fuente de bondades

