su verso al ser alboroza
por dar un crisol eterno
César Vallejo Mendoza.

De tanta vicisitud
frente a cruel antagonismo
se transformó su innatismo
en poética virtud.
La hiel de la ingratitud
le prodigó un cruel infierno
y la bruma del averno
impregnó de luz su mente,
que su verbo hirió el ambiente
al ser un albor moderno.
II
Su voz dio senda al ocaso
como una piedra al espejo
al perecer el reflejo
no fue presa del fracaso.
Con el dolor paso a paso
se sacudió de la broza
y mientras otro solloza
hizo gala de candor,
más por su humano furor
su verso al ser alboroza.
III
La hiel de su suelo gris
lo bebió en su vaso grande
y su tristeza se expande
que en su vida ocurre un bis.
Sin la frescura de anís
al ser perenne su invierno
un horizonte no tierno
siguió a sus aspiraciones,
más dio fe a generaciones
por dar un crisol eterno.
IV
No tuvo comodidades
en París, la ciudad luz
y se tornó en una cruz
para sus capacidades.
Teniendo necesidades
supo bien de fría loza
más de sus fuentes esboza
un sentimiento mundial,
al tener don, inmortal
César Vallejo Mendoza.
V
Por su estilo literario
e impresionantes figuras
despejó sombras oscuras
desde el más culto escenario.
Su aporte de visionario
se interpreta de verdad
y vislumbra realidad
en su viaje al infinito,
que su ofrenda ya es un hito
para la posteridad.
VI
La fuerza de su mensaje
ante esencia innovativa
a su estela creativa
es motivo de homenaje.
Sigue encendiendo el paraje
siendo estrella sideral
y su energía especial
de grandezas es reflejo,
por eso es César Vallejo
un poeta universal.


