Al irse quien nos quería
dejando más que dolor
juntemos tu fe y la mía
bajo un latido de amor.

Tras afectos cristalinos
surgió un fiel lazo fraterno
por obra del ser eterno
ya son ángeles divinos.
Se quebraron los destinos
más a cada cual nos guía
y nos diseña la vía
en medio de la orfandad,
hoy tan sólo hay soledad
al irse quien nos quería.
II
Cada cual tuvo un hogar
de felicidad muy plena
y se hizo la aurora amena
ante aprecio singular.
A tal dicha sin cesar
al mandato superior
se fue apagando el candor
con la fuerza del anhelo,
pues se marcharon al cielo
dejando más que dolor.
III
El nexo que se ha perdido
cubramos con amable
pero nada es comparable
con el hogar tan querido.
Se ha roto el sólido nido
y la miel de la ambrosía
más en pos de luz bravía
de ser uno y nunca dos,
en memoria a nuestro Dios
juntemos tu fe y la mía.
IV
Deja que tu esencia fluya
más mutuamente comparte
reinando en un mundo aparte
tan solo mi alma y la tuya.
Nunca ser el que rehúya
a tu infinito candor
y con aroma de flor
perfumar a mis empeños,
hacer ruta a nuestros sueños
bajo un latido de amor.
V
En nosotros hay sapiencia
de llegar a comprendernos
y poco a poco querernos
con inmarchitable esencia.
Lograr la condescendencia
forjando una misma noria
haciendo mutua la euforia
darle al futuro, sentido,
del tramo ya recorrido
hacer nortes a la gloria.
VI
Estando cerca, me siento
ajeno a tu corazón
por eso da a tu pasión
un sitio a mi sentimiento.
Bajo un solo pensamiento
lleguemos a enamorarnos
y en espíritu entregarnos
formando una sola esencia,
hagamos con la experiencia
la nueva forma de amarnos.
26-01-2018
