Al herirte vil tristeza
a causa de un cruel dolor
yo atizaré tu realeza
con el fuego de mi amor.

Te conocí bien dichosa
en la flor de juventud
era el arte tu virtud
por tu esencia generosa.
Lucías por siempre hermosa
y con frágil sutileza
más ahora tal grandeza
de tu ser camina ausente,
del gozo ya no eres fuente
al herirte vil tristeza.
II
Yo no sé qué te ha ocurrido
sí eras ave terrenal
todo un ángel especial
de un torrente bendecido.
Tu inocencia se ha perdido
se ha opacado tu candor
y no hay en ti el esplendor
que augurabas con talento,
admites padecimiento
a causa de un cruel dolor.
III
Albergas un sufrimiento
que no quiero reprocharte
más que nada liberarte
de tan horrible tormento.
Sólo ser tu voz de aliento
con febril delicadeza
y con sensible destreza
te daré mi algarabía,
desde que amanece el día
yo atizaré tu realeza.
IV
Hasta el más duro fracaso
liviano se hace a conciencia
cuando al alma se potencia
y se recupera el paso.
Hay salida a todo caso
si hay divino resplandor
un espíritu creador
que permite al ser remonte,
elevaré tu horizonte
con el fuego de mi amor.
V
Vuelve de nuevo a la vida
tras ilusión juvenil
e ilumina tu perfil
con tu lámpara encendida.
Recupera fe perdida
y ternura por doquier
aún hay ratos de placer
para gozar sin asedio,
es que yo soy el remedio
a la entraña de tu ser.
VI
La desdicha ya no existe
al pasado pertenece
has de cuenta que en ti crece
un fulgor que al mal resiste.
Se la dama que persiste
con un sentimiento afín
y dominando el confín
forja tu aura de armonía,
si me das fiel compañía
te daré afecto sin fin.
08-12-2017
