Al simular tu alegría
con un haz de tu realeza
en tu rostro de ambrosía
del otoño hay la tristeza.
Trasluces dicha imponente
de tu rostro divinal
más de manera parcial
no es demás resplandeciente.
Luces rasgo del poniente
en tan empática vía
y por nada es ya la guía
hacia un espacio bucólico,
hay un rictus melancólico
al simular alegría.
II
Tu tiempo no es para tanto
la juventud te acompaña
pero hay algo que te daña
y que lo opaca a tu encanto.
No sé el color de tu llanto
solo de tu sutileza
más no brilla con presteza
en tu sendero de prisa,
pues no irradias fresca brisa
con un haz de tu realeza.
III
Entre rumbo cotidiano
tu sonrisa va que estalla
pero hay algo que te falla
que te origina un desgano.
Con la entereza de plano
y el caudal de mi energía
quiero darte fe bravía
para que logres altura,
es que siempre hay la hermosura
en tu rostro de ambrosía.
IV
Delicada igual que flor
te elevas por fascinante
y das espacio fragante
además de tu candor.
Aromas con tu fervor
en honor a tu grandeza
con firme delicadeza
trasmites gracia increíble,
pero en tu mirar sensible
del otoño hay la tristeza.
V
La causa de tal estado
nunca me has hecho saber
más si es algo del ayer
mejor que sea olvidado.
Hoy que te llevo a mi lado
dale a tu vida sentido
y por mi afán desprendido
ya nadie podrá notarte,
tu nostalgia que me parte
pues de tu entraña es latido.
VI
Si confianza me delegas
será tu albor diferente
y sólo habría en tu mente
motivadoras entregas.
Pero si afecto despliegas
creando norte solaz
tendrías senda feraz
de un infinito color,
cambiando así tu dolor
por un remanso de paz.
2017-02-19



