En el orbe majestuoso
de mi ayer incomparable
no hay espacio tormentoso
del que me sienta culpable.
De mis añejas acciones
con sus errores y aciertos
son los rumbos más perfectos
que hoy me otorgan proyecciones.
Mis antiguas ilusiones
hoy dan fruto esplendoroso
y mi trino generoso
luce inspirado torrente,
pues me elevo libremente
en el orbe majestuoso.
II
Si fue equivocada ruta
fortaleció mi experiencia
y por sólida conciencia
mi confianza es absoluta.
Más con fuerza resoluta
con grato sentido estable
lo combate al inefable
por su escaso fundamento,
sin que haya el resentimiento
de mi ayer incomparable.
III
Hubo ratos de alegría
y tristeza por doquier
más instantes de placer
me entregaron su ambrosía.
Nunca fui la flor de un día
por defecto presuroso
pero nunca jactancioso
ni acusé de incompetencia,
que en mi pasada existencia
no hay espacio tormentoso.
IV
Nada fue color de rosa
hubo risas y dolor
más con nítido furor
mi estancia tornase hermosa.
En una senda preciosa
me sentía muy estable
y con carácter amable
siempre anduve positivo,
que no tengo ni un motivo
del que me sienta culpable.
V
Bebí el néctar deleitante
entre labios de mujer
leal entraña del placer
me dio un norte fascinante.
De tal orbe impresionante
ingresé a la creación
y prosigo en la misión
por tan divino regalo,
si en aquel tiempo fue ralo
hoy le encuentro la razón.
VI
En brazos de la inocencia
entre el latido del mundo
forjé mi afecto profundo
y feraz condescendencia.
Por lucir celeste herencia
surge mi verso inmortal
ante esencia en especial
da muy grato amanecer,
que si volviera a nacer
quisiera una vida igual.
2015-05-02
