Mi existencia se hace un mundo
si es que no estás junto a mí
me falta tu amor fecundo
para saber que viví.
Por lo mucho que te quiero
tu lejanía me angustia
mi senda se torna mustia
que angustiado desespero.
Poco a poco voy que muero
y sin sentido hasta me hundo
en mis tristezas redundo
marchitándose mi esencia,
pues sin tu sola presencia,
mi existencia se hace un mundo.
II
Se me hizo una costumbre
tenerte junto a mi lado
y a pesar de haber amado
permanente fuiste lumbre.
Me hería la incertidumbre
como nunca lo sentí
que te repito sin ti
no hay instante placentero,
más nostalgia en mi sendero
si es que no estás junto a mí.
III
Era tu forma de ser
un edénico remanso
y de mi alma era descanso
como el del anochecer.
Le diste un amanecer
a mi ser meditabundo
más tu afecto no profundo
hasta hoy me da un tormento,
que junto a mi sufrimiento
me falta tu amor fecundo.
IV
No hay noche que no te sueño
y los momentos felices
rememoro sus matices
junto a nortes halagüeños.
Más se esfuman mis empeños
pues aunque no te perdí
el saber que nada fui
a mi ser es un castigo,
es que anhelo estar contigo
para saber que viví.
V
Por tu vano alejamiento
que solo pena convida
al ser muy poco en tu vida
me llevas al desaliento.
Más genera un descontento
tus instantes de frialdad
y es tan grande mi ansiedad
mi ruta e hace obsoleta,
es que sin ti voy sin meta
perdido en mi soledad.
VI
Por ser luz en mi penumbra
al tener tu compañía
dándome tanta alegría
tu recuerdo hasta hoy me alumbra.
Resueltamente me encumbra
más si no puedes amarme
yo no acepto resignarme
si en mi entraña ocurre un sismo,
pues de mi rumbo al abismo
sólo tú podrás salvarme.
2014-11-22
