Al merecerse el honor
por su infinita bondad
no todo es felicidad
en el adulto mayor.
Llegando a la senectud
después de misión cumplida
no falta quien dilapida
a la fuente de virtud.
Sí por gozar de aptitud
es cual noria de candor
que irradia sutil furor
por su experiencia total,
hay que darle un buen sitial
al merecerse el honor.
II
Resultando incomprendida
sus genuinas opiniones
se critica las acciones
aunque es ejemplo de vida.
Su vivencia consolida
una auténtica verdad
que a veces la sociedad
lo considera obsoleto,
si es muy digno de respeto
por su infinita bondad.
III
Como a la etapa moderna
no le encuentra la razón
le origina desazón
al no ser nada fraterna.
Por eso busca la eterna
aurora de calidad
ansiando fraternidad
en ambiente solidario,
así digan lo contrario
no todo es felicidad.
IV
Lo agobia la soledad
si no tiene compañía
y su ruta se hace impía
por su visible orfandad.
A veces por caridad
se le ofrece el esplendor
más por vano resplandor
padece cual vil condena,
pues no siempre hay dicha plena
en el adulto mayor.
V
Por los años ya vividos
a veces pierde la calma
pero hay que amarlo del alma
entre afectos desprendidos.
Con más de cinco sentidos
darle senda a sus andares
y con el cariño a mares
prodigarle complacencia,
si es que existe la inconciencia
en los mismos familiares.
VI
Ante alguna enfermedad
apoyar su curación
y con toda devoción
que active su realidad.
Al ser de tercera edad
siendo más que fiel tesoro
que viva con real decoro
por ser joya de valía,
entre aureolas de armonía
disfrute sus años de oro.
2014-09-28
