Si no cesa la violencia
por la real insensatez
va perdiendo la inocencia
nuestra cálida niñez.
Truncándose el paraíso
al que recién llega al mundo
se crea un orbe infecundo
y se le forma sumiso.
Será presto un indeciso
tan sólo por la inconsciencia
perdiendo su real esencia
su fulgor desaparece,
el infante se envejece
si no cesa la violencia.
II
Si todo es culto a la ambicia
el ambiente se envenena
y al bebe se le condena
frente a constante avaricia.
Al rededor si hay malicia
no recibe placidez
más la injusticia a la vez
ni lo deja que remonte,
se le nubla su horizonte
por la real insensatez.
III
Más se piensa en el poder
con feraz economía
sin convertirse en el guía
del que no tiene un ayer.
Si todo es puro placer
y no se busca eficiencia
se cae en la incompetencia
al ser todo negociable,
entre tanto miserable
va perdiendo la inocencia.
IV
Al que de pronto ha nacido
no quitarle su recreo
tras un alegre paseo
darle un rumbo conocido.
Con afecto desprendido
ofrendarle exquisitez
y al forjarle solidez
del mañana es gran soporte,
pues con su risa da un norte
nuestra cálida niñez.
V
No tiene culpa el pequeño
de la desgracia que ocurre
más el perverso hasta incurre
en destruirle su sueño.
Jamás lucha con empeño
cuidándolo mientras crece
pues de cariño adolece
y el orbe se vuelve ignoto,
si nadie le pone coto
su derrotero oscurece.
VI
Si no hay un cambio de urgencia
ilusión desparece
la criatura se entristece
ante vana decadencia.
Su misma sangre sentencia
sin fiel ruta espiritual
no habiendo senda vital
el horizonte e adverso,
pues sin infancia, universo
es averno terrenal.
2014-07-11







