LAS ÚNICAS RUTAS DEL ÉXITO

La acción de vivir para gozar y morir para descansar; no es tan fácil como a simple vista parece en el tránsito entre el nacer y fenecer.

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Hay que hacer uso de una serie de recursos humanos para salir airosos frente en los retos múltiples que nos depara la existencia. Desde el cultivo de la inteligencia con la educación hasta la calidad humana;  la reflexión para cultivar el espíritu, la puntualidad para cimentar la fuerza de voluntad; o la observación para despertar la atención voluntaria y acrecentar las facultades mentales; no lo es todo. Es necesario crear en nosotros mismos,  habilidades, cualidades, virtudes y  al no haber innatismo, adquirir aptitudes que  nos permitan afrontar con efectividad, los retos que nos depara el ser inquilinos del orbe terrenal y así tiene que ser, porque la propia modernidad lo exige. Ya no es suficiente una especialización para romper orondos la cinta de la victoria con el pecho. Es preciso más conocimientos afines  a nuestro accionar para sortear con creces los agrestes abismos y culminar con éxito el camino de la vida. No basta saber, sino también hacer. No es suficiente saber y hacer, sino también conocernos y relacionarnos con los demás. El hombre es la mejor inversión sobre la tierra si convive en sociedad. Por lo tanto una profesionalización, significa futuro, cuando se es el primero en cuanto a capacidad técnica y humana  y se proyecta con su sabiduría a la comunidad. De no ser así, será uno más cargado de honores o un cofre de orgullo pero que sus pasos no dejan huellas por no reflejar bondades o simplemente caminar en el aire.  Si se es un dotado de sapiencia, tiene que luchar  codo a codo con el pueblo alejando las espinas del sendero que lleva al umbral de la gloria. Ya no es el tiempo del ideólogo de escritorio, el estratega de salón, el líder sabio pero que otros hacen lo que debería hacer él. El hombre es un ejemplo a seguir, cuando luce las huellas del fuego, del frío en su corazón, cuando muestra sin vanagloria las heridas y cortes de los enemigos de turno. Es que muchos creen erróneamente que con tan solo mandar se triunfa en la batalla. El verdadero ganador es un eterno transmisor del conocimiento  actualizado a su entorno social y solamente cuando sabe llegar a las entrañas de su auditorio, se considera misión cumplida al ser un activo promotor de lo que dice. De lo contrario, es como tener alas y no saber volar, tener pies y no saber caminar. Siempre es bueno una reflexión para saber si el baúl de conocimientos que son algunos; está cumpliendo con el rol de borrar las brumas  del horizonte en los hombres que ven el mañana como una estrella inalcanzable. Si hay equidad y solidaridad y se valora imparcialmente el talento de los personas, va a llegar el momento (ojalá sea pronto) que se podrá tocar el cielo con  las manos de manera planetaria y  ya no habrá pobre ni rico, malo ni bueno, poderoso y esclavo sobre el lomo de la tierra y aunque parezca utópico, nada se pierde intentándolo de corazón porque no somos dueños de nada, todo es prestado;  lo que significará que se está aprendiendo a  vivir como hermanos en pos de objetivos comunes.

 

 

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