LA LIBERTAD ENTRE REJAS

La historia es el mejor testigo en la cual la violencia no siempre genera más violencia y en otras oportunidades  a un buen norte conduce.
 
nitu-37
Las grandes revoluciones totales que hubo en el mundo y que fue el inicio de una etapa de transformaciones sociales, políticas y económicas, son  ejemplos latentes de mi afirmación. No se trata de justificar el belicismo como la mejor arma  para que logren el éxito  los pueblos de la tierra. Lo real es que todo movimiento parcial, hecho con saña y  que perturba la calma y el normal desenvolvimiento de la  población;  origina caos y resentimientos y  tarde o temprano son la causa de peores desfases en el desarrollo de la humanidad. El asunto está en aprender  la enseñanza del pasado sin fanatismos y que sirva de lección, relacionándolos con los sucesos actuales que no son para nadie desconocidos ni muchos menos extraños porque están a la orden del día y buscar la solución adecuada sin la hiel en los labios. Esta reflexión viene al caso por  la  acción “terrorista” para unos o “rebelión” para otros del Mayor(r ) Antauro Humala Tasso en Andahuaylas con un grupo de eufóricos  reservistas de distintas partes del Perú. Siendo la raíz de la insurgencia; el desgobierno existente, motivo el cual una gran mayoría justifica su actuación; ha encontrado un eco  de aceptación en la clase más necesitada de esta patria roja  y blanca que mira el devenir sin esperanzas. Así los móviles se direccionen según conveniencias particulares. Consideramos a nuestro muy personal  modo de entender, que este levantamiento armado  es más que un  claro síntoma anunciando un mal incurable  en el seno de la patria en la cual solamente  hay dos culpables: El gobierno por no cumplir sus promesas y a pesar de todo, no hacer un máximo esfuerzo por revertir la situación. Por otra parte las fuerzas rebeldes que tratando de hacer justicia a su manera, han llegado hasta el extremo de originar irreparables pérdidas de inocentes vidas. El resultado fatal  no justifica de ninguna manera la decepción gubernamental. Es de público conocimiento, sus continuos  desaciertos y están sintetizados en lo siguiente: el que más tiene más quiere, la corrupción impera por todos lados, sin sangre en la cara algunos elegidos por la casualidad, reciben  sueldos fabulosos, mientras que la gran mayoría se hunde en una crónica desocupación o labora y es mal pagado. Es que solamente tienen oportunidades de trabajo los allegados  al poder y no se valora al talento y el apoyo a la cultura es un sueño. La indiferencia e ingratitud abunda por doquier. Por unas  de  las tantas joyas que adornan al poder, estamos seguros que cualquiera de rabia por todo lo que pasa en su propia nación; se sentiría impotente  y sería capaz de más de una  locura. Es que nadie  arriesgaría su existencia si los que tienen el mando  tuvieran una inmensa calidad humana. Por eso pongo como ejemplo un caso hipotético  pero que es el drama de miles de compatriotas.  “Una persona común y corriente que nunca mató ni una mosca, pero cansado de buscar trabajo por largos años, tocar puertas y  al no encontrar una respuesta favorable a pesar de tener aptitudes laborales, ya no sabe a quién acudir porque su hogar se derrumba sin horizontes.  Inconforme por los desatinos de los que lucen la banda del poder, reclama justicia y no es oído. Aburrido de todo lo que ve, se arma de valor; va y le arroja una bomba a un  edificio estatal, como protesta a que  nadie le hace caso, causando daños irreparables”. Yo  pregunto ¿Qué es tal persona? ¿Un terrorista, un revolucionario o un rebelde? ¿Debe ser juzgado y sentenciado con todo el peso de la ley? Según mi modo de pensar y de manera imparcial; dadas las circunstancias,  sé que ha cometido un delito y que le corresponde la condena que la ley estipula para estos casos; pero dado el origen del delito por la cual él y su  familia y una gran parte de peruanos está condenado al fracaso; merece un mejor trato. ¿Usted qué opina? Se le condena porque ha delinquido, pero  ¿Quién indemniza la postergación que viven miles de peruanos que han truncado el futuro común al no tener las oportunidades  que como personas  y por ley les corresponde ? ¿Quién y qué  condena  se le debe dar al causante directo de esta tragedia por la cual hay familias sin mañanas y algunos tienen que agarrar las armas pidiendo justicia ya que por las buenas  nunca llega? ¿Quién moraliza al moralizador? ¡Se exige una respuesta a conciencia señores!

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