Me estás hiriendo de muerte
´por tu pronta lejanía
no hay tu cielo que luz vierte
haciéndome compañía
Saber que sólo me estimas
más yo muero por amarte
voy que el alma se me parte
porque en nada me sublimas.
Ni siquiera tú me mimas
dejando todo a la suerte
que me late ser inerte
y no aceptaré jamás,
pues si vienes y te vas
me estás hiriendo de muerte.
II
Te pones muy cariñosa
más no me vasta tu arrullo
sueño sentir el murmullo
de tu entraña por hermosa.
Eres mujer muy preciosa
y muy feliz yo sería
si me adoras algún día
muy lejano al vil encono,
sin que duela el abandono
por tu pronta lejanía.
III
Como nunca te requiero
continuando mi existencia
es que sólo tu presencia
hace ver que ya no muero.
Por todo te soy sincero
así lo fui al conocerte
lo que más ansío es verte
y olvidar mis horas mustias,
que en mis instantes de angustias
no hay tu cielo que luz vierte.
IV
Eres luz para mis ojos
de mis pasos, el sendero
que mi amor por verdadero
lo vas a tener de hinojos.
Nunca habrían los abrojos
no más que flores del día
y a tu mundo llegaría
con las ansias de abrazarte,
a diario quisiera hallarte
haciéndome compañía.
V
Más que tú ya nada vale
al ser preciado tesoro
y por tu brillo cual oro
eres luna cuando sale.
Lo que tu aurora equivale
sé que nunca la viví
más de ti yo sí aprendí
en mi ser tu lumbre incide,
nadie haría que me olvide
que me enamoré de ti.
VI
Es sin fin mi sentimiento
porque te amo de verdad
he vivido en realidad
más superior es tu aliento.
Por tanto ven un momento
mi tiempo se está acabando
pero yo me iré jurando
que te adoré reina mía,
hasta aún en la agonía
diré que te sigo amando.
2013-05-01
