A la madre por la esposa
suplantar con fe encendida
no es una acción afectuosa
pues las dos me dan la vida.
La que ayer me trajo al mundo
cuidando de mi niñez
es digna de placidez
por su cariño fecundo.
No la olvido ni un segundo
al ser dama esplendorosa
y sin duda por hermosa
aleja todo imposible,
que reemplazar no es posible
a la madre por la esposa.
II
Si fue siempre consejera
y guía de toda acción
mereció mi adoración
por dar ruta verdadera.
Al ser de aureola sincera
que la senda consolida
fue la que lumbre convida
desde que era muy pequeño
más no hay la razón ni en sueño
suplantar con fe encendida.
III
La mujer que se ha elegido
por ser de muy noble esencia
te prolonga la existencia
dando un rumbo desprendido.
En tanto con buen sentido
hay que darle majestuosa
fiel ruta maravillosa
al ser más que gran fortuna,
que preferir sólo a una
no es una acción afectuosa.
IV
Leal madre es digna de altares
la esposa de un cetro de oro
es por eso las adoro
porque cuidan mis andares.
Me liberan de pesares
encienden mi fe perdida
y con la mano extendida
al dar arrullo especial,
he de amarlas por igual
pues las dos me dan la vida.
V
Nada cuesta darle afecto
con toda veneración
alabarles su misión
creando un rumbo perfecto.
Es que dan con su intelecto
un horizonte feraz
y sobre todo capaz
de engalanar grácil mente,
hay que tenerlas presente
al ser fuentes de la paz.
2010-03-04
