Por su aureola divinal
de infinito resplandor
cual hoguera maternal
la madre es fuente de amor.
De principios es mujer
e indoblegable conciencia
que con fragante paciencia
da cariño por doquier.
Con la sapiencia de ayer
se inmola por ser cabal
y de su fe espiritual
no permite nada oculto,
pues lo aconseja hasta adulto
por su aureola divinal.
II
El hijo que trae al mundo
por un designio del cielo
le consolida su anhelo
dándole norte fecundo.
Con sentimiento profundo
delega su fiel candor
y lo adora igual que flor
en espacio cristalino,
forjándole un buen camino
de infinito resplandor.
III
No desmaya noche y día
en cuidar al tierno niño
le prodiga un real cariño
con desbordante alegría.
Se convierte en feraz guía
de la joya en especial
y le da el trato esencial
para un futuro esplendente,
tierno abrigo al descendiente
cual hoguera maternal.
IV
Vence todo antagonismo
dando armonía al hogar
propende real bienestar
con ferviente dinamismo.
Es la noria de optimismo
y da un orbe de color
en aras del esplendor
unidad con fe concita,
al ser de entraña bendita
la madre es fuente de amor.
V
Si goza de vida larga
nunca pierde su objetivo
con un verbo positivo
de dar la senda se encarga.
Cuando la pena le embarga
se deshace del tormento
y aceptando el sufrimiento
despeja aquellos pesares,
por sus obras ejemplares
no le hiere el desaliento.
VI
Por sublime su presencia
es muy digna de homenaje
heredera es de un paisaje
de absoluta trascendencia.
Sagrada al ser su vigencia
le da cimiento al papá
y por siempre reinará
más no amarla casualmente,
para decir diariamente
Un feliz día mamá.
2013-05-11
