Cuando me siento a la mesa
al notar tu placidez
la vida a mi alma regresa
por tu noble calidez.
El confesarte deidad
de lo mucho que te quiero
es un logro verdadero
porque te amo de verdad.
Por eso en la realidad
lo que expreso no es sorpresa
en mi ser afecto pesa
que me siento sin desliz,
extrañamente feliz
cuando me siento a la mesa.
II
Por caminar a mi lado
en la misma dirección
habiendo fiel comunión
de ti sigo enamorado.
Aunque el tiempo ya ha pasado
vuelvo a la primera vez
y de pura intrepidez
a tus brazos tomo vuelo,
me traslado al mismo cielo
al notar tu placidez.
III
Tu sonrisa contagiante
y modales femeninos
me parecen más que trinos
cuando alegran mi semblante.
Te contemplo muy radiante
pues tu rostro me embelesa
hasta soy el que sopesa
que por siempre te he adorado,
al encontrarme a tu lado
la vida a mi alma regresa.
IV
Si está cerca tu presencia
no me agobia ni un tormento
tu palabra es un aliento
que a mi sufrir lo sentencia.
Me produce complacencia
afinada solidez
y tu mágica altivez
brinda todo lo soñado,
sintiéndome iluminado
por tu noble calidez.
V
Hasta mentira perece
exista un amor así
si vivo solo por ti
desde que el día amanece.
Mi afecto a diario más crece
en un ámbito halagüeño
y en la aurora de tu empeño
me das paisaje verás,
que no quisiera jamás
despertarme de este sueño
2009-04-06
