En el bosque misterioso
donde habita un hada buena
me da su amor generoso
tan sólo si hay luna llena.
Era una noche de luna
por la fragante arboleda
la escuché con voz de seda
cantar su canción de cuna.
Siendo mujer por fortuna
y ante el hecho tan grandioso
al ser más que majestuoso
callado la contemplé,
e impresionado quedé
en el bosque misterioso.
II
Retorne al día siguiente
de nuevo ella estaba allí
toda de blanco la vi
más su corona en la frente.
Paseaba elegantemente
en la penumbra serena
y con su mirada amena
me regaló un embeleso,
por eso a diario regreso
donde habita un hada buena.
III
Bajo el brillo celestial
llegó el idílico instante
y la sentí fascinante
por su forma angelical.
Con su sonrisa especial
afecto maravilloso
regaló su más precioso
consentimiento afectivo,
desde esa vez con motivo
me da su amor generoso.
IV
Junto a mi pecho es encanto
transparente como nube
y ante candor que no tuve
me nació quererla tanto.
Tras latido sacrosanto
que se borra toda pena
a su entraña me encadena
pues sin querer voy que cedo,
es que verla no más puedo
tan sólo si hay luna llena.
V
Era un ángel divinal
su silueta igual que diosa
al ser por demás preciosa
me enamoré sin final.
Mi dicha se hizo total
con la extraña relación
y crecía mi pasión
por tan silente criatura,
más por tener su hermosura
se nublaba mi razón.
VI
Confundida mi conciencia
un día en vano esperé
y mi secreto conté
a personas de experiencia.
Me enteré que tal secuencia
ocurría en el lugar
a otros seres supo amar
luego desaparecía
en otro tiempo volvía
con su belleza sin par.
VII
Como empecé a recordarla
se me ha presentado en sueño
y me ha dicho si me empeño
que podría acompañarla.
Si le prometo cuidarla
me llevaría a su nido
en orbe desconocido
será grande nuestro amor,
por eso ante mi dolor
olvidarla he decidido.
2012-10-23
