Ojalá el cielo cimente
la pasión que no tenemos
para unirnos de alma y mente
el día que nos amemos.

Se van muriendo los años
mi dolor ya se agiganta
en mi entraña se adelanta
los más crueles desengaños.
Siento dolores extraños
al recordarte esplendente
más no aceptas mi torrente
a mi euforia me la ciegas,
ese afecto que me niegas
ojalá el cielo cimente.
II
A tu lado es mi destino
olvidarte es imposible
que me pongo muy sensible
si te encuentro en mi camino.
Por eso sin desatino
es preciso que probemos
de verdad si nos queremos
juntar ambos pareceres,
generando en nuestros seres
la pasión que no tenemos.
III
Si no hubiera afinidad
al no haber entendimiento
sería el más fiel momento
para ver la realidad.
Con toda sinceridad
analizar el torrente
y valores mi vertiente
evitando así el fracaso,
pues cambiarías de paso
para unirnos de alma y mente.
IV
Ser leal parte de tus planes
a diario siempre quisiera
y que nadie Interviniera
desplazando mis afanes.
Es preciso sin desmanes
que propio rumbo iniciemos
como a nadie le tememos
nunca agobie ni un desliz,
pues te haría muy feliz
el día que nos amemos.
V
Si en tu vida no hay invierno
serás dueña de mi amor
aún sin tu febril candor
mi cariño será eterno.
Seré por siempre fraterno
por mi espíritu verás
y mi cariño además
lo tendrás cada segundo,
que podrá acabarse el mundo
más de quererte, jamás.