LA GRANDEZA DE MI AMOR II

Como estás hecha de roca
mi súplica lleva el viento
si yo soy él que  te evoca
para amarte en el momento.

 

Voy que busco aquel instante
por ser mi máximo sueño
motivo del cual me empeño
frente a rostro fascinante.
Te adoro mujer fragante
que mi cielo se trastoca
pues conozco que me choca
si acaso me desatiendes,
más seguro no me entiendes
como estas hecha de roca.

II

Con mi verbo en poesía
tras figuras muy sinceras
te verso en horas enteras
en honor a tu alegría.
Al deducir tu alegría
me contagia tu contento
y ante el aura de tu aliento
es muy tenue tu candor,
más comprendo con dolor
mi súplica lleva el viento.

III

Lo que despertaste un día
sin cansarme te repito
pero tu rostro inaudito
nunca emite algarabía.
Te extraño de noche y día
y mi tristeza provoca
pues por nada se retoca
ante sufrir tan profundo,
no me escuchas ni un segundo
si yo soy el que te evoca.

IV

Te he dicho de varias formas
el por qué te quiero tanto
y al referirme a tu encanto
estoy rompiendo las normas.
Eres la que poco informas
es que me das con tu aliento
horizonte sin tormento
que tras de tu alma prosigo,
a tu lado estar contigo
para amarte en el momento.

V

Aún no recorro el sendero
que activando tu emoción
despertar tu corazón
con un trinar placentero.
Si lograse el verdadero
presentir de tus entrañas
no te serían extrañas
mi rebosante armonía,
teniendo de cada día
las más líricas mañanas.

VI

Mi querer acepta, vida
y sabrás de mi candor
pues gozarás de mi amor
de manera desmedida.
Tú serás mi consentida
reinando con placidez
y plena de sensatez
gozaré de leal cariz,
más déjame ser feliz
quizá por última vez