Si el regalo es lo importante
en tiempos de navidad
es un negocio brillante
que denota vanidad.

El de afín divinidad
en pesebre vino al mundo
y siendo de albor fecundo
fue un ejemplo de humildad.
Al lucir su integridad
sin mostrar poder brillante
dio un futuro fascinante
más no de lujo y placer,
que no es grato parecer
si el regalo es lo importante.
II
Con su nacer es realiza
el amor pero a conciencia
más no se pierda la esencia
lo que en si se perenniza.
La fiesta no simboliza
no más que suntuosidad
que motive la equidad
de un compartir fehaciente,
teniéndolo bien presente
en tiempos de navidad.
III
Si se luce en la ocasión
una mesa generosa
no sólo es cena grandiosa
de comida y panetón.
Mejor sea reflexión
sobre el hecho deslumbrante
el hijo de Dios fragante
tan sencillo en su embeleso,
más hoy día tal suceso
es un negocio brillante.
IV
Los aretes y zapatos
alhajas y ropa nueva
con ello la fe no eleva
en instantes tan sensatos.
Se torna momentos gratos
tras afecto de verdad
sí es elogio a la amistad
tras espacio conveniente,
no siguiendo la corriente
al ser pura vanidad.
V
El negocio es libremente
de las compra por igual
y si hay mesura en especial
es la norma convincente.
Comportarse tan pudiente
ante un ser de humana aurora
refleja que no atesora
al ser nuestro Salvador
si por cielo de candor
solo afecto se valora.
VI
Asumir sagrado reto
al Niño dios darle altura
otorgando con fe pura
unidad y leal respeto.
Dejar todo lo obsoleto
y exista afecto profundo
pues con sentido fecundo
dar a quien todo adolece,
más de que el día amanece
se forje paz en el mundo.


