No hay más deleite infinito
junto al placer y candor
si es del alma como un grito
de la fuente del amor.
Si quiero probar la miel
en su máxima dulzura
motivando la ternura
surge el fuego a flor de piel.
Cobra vida mi vergel
más se aclara todo mito
y un sentimiento fortuito
me da un aire complaciente,
pues más que el orbe imponente
no hay más deleite infinito.
II
La propia naturaleza
me da un hermoso paraje
acrecienta mi bagaje
de profunda sutileza.
En mi entraña, la entereza
brinda un mundo de color
y ante el aroma de flor
veo todo apetecible,
es el gozo irrepetible
junto al placer y candor.
III
Del jolgorio a la embriaguez
surge un halo de tersura
y muy cerca a la locura
hay profunda placidez.
Se esparce la exquisitez
y late el tiempo inaudito
más como un sagrado rito
originan ilusiones,
despertando sensaciones
sí es del alma como un grito.
IV
Por admirar la belleza
en mi ser hay armonía
y cual dulce melodía
de mi nace la realeza.
Soy capaz de una proeza
por mi afán multicolor
el artístico furor
me da espacio fascinante,
es un haz impresionante
de la fuente del amor.
V
En toda estancia terrena
donde la pena se extingue
hay algo que lo distingue
por ser de ternura llena.
Me da su noche serena
y el más grato amanecer
más la calma por doquier
es más que hoguera sensual,
vibración muy especial
del apasionado ser.
VI
Si se encienden mis sentidos
por fuertes motivaciones
se nublan mis emociones
tras senderos desprendidos.
Los sueños más escondidos
aparecen sin final
y en espacio sideral
hay reluciente calor,
siendo explosivo fervor
de energía espiritual.
2015-09-21


