Por el encanto que tienes
donde es mágica tu esencia
un instante que no vienes
es como un siglo de ausencia.
Debido a tu lozanía
y desbordante virtud
hallo en ti la magnitud
para amarte noche y día.
A mi estancia ayer vacía
hoy generosa mantienes
el secreto que retienes
obliga a desesperarme,
que no ansío separarme
por el encanto que tienes.
II
Siendo de haz multicolor
eres mi luna en setiembre
permitiendo al fin que siembre
en tu jardín, bella flor.
Me enternece tu candor
es hermosa tu presencia
y al albor de tu conciencia
ensimismado yo sigo,
pues quiero gozar contigo
donde es mágica tú esencia.
III
Me acostumbro a tu belleza
ya no encuentro bella igual
eres mujer divinal
de insuperable grandeza.
Honro a diario tu nobleza
deseándote parabienes
que se me pintan las sienes
pues sin ti no estoy contento,
soportarlo es un tormento
un instante que no vienes.
IV
Ante la separación
por tus distintos quehaceres
me das los amaneceres
que ansía tu corazón.
Te comparto mi pasión
por tu fiel efervescencia
más mi entraña se potencia
en tu regazo fecundo,
si no estás en un segundo
es como un siglo de ausencia.
V
Por todo lo que sentí
sin tu cariño zozobro
y la cordura recobro
cuando estás cerca de mí.
Lo que nunca compartí
anhelo más de la cuenta
acariciarte contenta
pues estoy enamorado,
al no tenerte a mi lado
mi agonía se hace lenta.
VI
De ti, al encontrarme lejos
el horizonte se opaca
es que tú eres quien destaca
por tus nítidos reflejos.
Me das tus sanos consejos
de cristiana consistencia
y me forja como herencia
un mañana sin fracaso,
más si no te veo acaso
siento el fin de mi existencia
2014-10-19
